Encrucijada inmunológica

Nos acercamos a los 35 millones de dosis de vacunación y al finalizar el mes tendremos el 25% de los colombianos con esquema completo. Hay que apoyar este logro y ser, imperativo ciudadano, facilitadores y difusores de este proceso de inmunización. Nos quedan 4 meses para alcanzar la esquiva inmunidad colectiva o de rebaño lo cual permitirá disminuir la tasa de contagio. Cuando se informa que 1 de cada 5 colombianos no se vacunaría es el momento de ejercer el control social. El que quiera quedarse sin vacunar, está en su derecho. Pero debe quedarse encerrado en casa y no salir. No se toca la libertad de su decisión torpe, pero no se le permite socializar. ¡Que se quede guardado en su casa donde no contagie!

La dinámica de la pandemia no está para caprichos. Es una realidad: las mutaciones del virus y como las nuevas cepas, en especial la delta, menos sensible a las vacunas. Ya está en Colombia y anda sin rodeos. Más contagiosa y agresiva. No tiene pelos en la lengua y la enfermedad es más severa: ¡clarísimo! De 10 pacientes contagiados en USA 8 son por variante delta. Está inclinada a atacar a los niños y jóvenes saludables con un hecho común: no han sido vacunados. Por esto es de mala leche decir que las vacunas no protegen pues previenen la modalidad severa de la enfermedad.

Hay que tener en cuenta los estudios inmunológicos y es muy claro que la eficacia y el tiempo de protección depende mucho de las plataformas inmunológicas de la vacuna utilizada. Así, por ejemplo, quienes recibieron vacunas de RNA mensajero (Pfizer y Moderna) tienen títulos de anticuerpos duraderos hasta más de 6 meses después de aplicadas. En cambio, quienes han recibido vacunas como Sinovac, el refuerzo debería colocarse más temprano (esquema de Uruguay). Hace poco intercambie comunicación con un colega quien trabaja en el Hospital Tel Hashomer (Tel Aviv) y comentaba que los niveles de anticuerpos bajaron en un 90% a los 8 meses de la vacunación. Por este estudio de médicos vacunados y el aumento de enfermos graves en esta población hospitalaria, decidieron dar un refuerzo a los mayores de 60 años.

Compleja situación cuando apenas estamos llegando al 25% de la población con esquema completo mencionar la tercera dosis o refuerzo. Sin embargo, la tendencia mundial es hacerlo a los mayores de 60 años y especialmente al personal sanitario y aquellos enfermos con deficiencia inmunológica por enfermedad de base como cáncer, trasplantados, pacientes con enfermedades autoinmunes que reciban ciertos tratamientos, etc. Para seleccionar a población menor de 60 años se debe utilizar el título de anticuerpos para identificar quienes tienen o no anticuerpos protectores. Hay que perfeccionar esta técnica y ya es hora, por la demanda del mercado global, iniciar las conversaciones para la adquisición masiva de las vacunas de RNAmensajero, pues los precios están subiendo. Ingenuo de mi parte, pensé que las vacunas serian un bien público.

Colombia tiene ya 70 millones de dosis, suficientes para alcanzar la inmunidad de rebaño La situación futura es muy difícil, tanto la sanitaria como la fiscal. Se calcula que los gastos totales para vacunas COVID-19 costarían hoy 5 billones de pesos (Anaya JM, y col. Medicina, 2020;42:522-7) incluyendo el examen de títulos de anticuerpos y refuerzo en quien lo necesite. Si comparo esta cifra con los 50 billones anuales que se roba la corrupción, podría traer el terreno la famosa frase de “justas proporciones” pronunciada en la campaña política de 1978: no se roben el 100%, dejen el 5% como aporte para vacunar y dosis de refuerzo para todos los colombianos. Quizá así escribiríamos “la bellaquería empática”.

Esta cepa delta no se detiene y permanece en todos los gobiernos causando destrozos. Este escándalo reciente del Mintic es un ejemplo de ello. La conectividad ética del caribe se cayó. La corrupción apagó el fusible. Para encenderlo hay que cambiarlo. Para que alcanzaría el anticipo es la pregunta que todos nos hacemos. No hay duda de que la educación virtual de nuestros niños del caribe no llegará y el oscurantismo seguirá. Cuantas dosis de refuerzo se robaron y la salud abandonada, no por falta de recursos.

Que decepción. La cepa delta de la corrupción contaminó a nuestros talentos jóvenes. No tengo duda: el servicio público es para quienes no les interesa el dinero. ¿Por qué no se largan esos funcionarios para sus negocios privados?